martes, 30 de octubre de 2012

Rescatados al menos 30 inmigrantes en cinco pateras en el Estrecho


Salvamento Marítimo y la Cruz Roja rescataron ayer por la mañana a 29 inmigrantes subsaharianos que intentaban alcanzar las costas españolas a bordo de cinco barcas hinchables, mientras que otras dos embarcaciones fueron trasladadas a Tánger por patrulleras de la Gendarmería marroquí. Según la Subdelegación del Gobierno en Cádiz, los rescates se realizaron después de varias llamadas de socorro realizadas desde teléfonos móviles de personas que iban en la barcas.
Salvamento Marítimo activó de madrugada un amplio dispositivo de búsqueda, para lo cual desplegó las embarcaciones de Salvamar Alkaid, Gadir y Duhbe, con base en Tarifa, Ceuta y Barbate, apoyadas por un barco de la Cruz Roja. Todos los inmigrantes rescatados fueron trasladados al puerto de Tarifa en aparente buen estado de salud.
Por su parte, la Gendarmería marroquí rescató a los ocupantes de otras dos embarcaciones que fueron trasladados a Tánger (Marruecos).
El intento de inmigrantes de alcanzar las costas españolas se ha intensificado en los últimos días y ya en la jornada del domingo fueron rescatados otros 37 a bordo de seis pateras cerca de Tarifa. Las costas de Cádiz están registrando llegadas de pateras con una intensidad que no se producía desde el periodo de 2001 a 2004, si bien la capacidad de asistencia social no se está viendo resentida por esta circunstancia.
Mientras, la Guardia Civil interceptó cerca de la costa de Ceuta una balsa de playa en la que viajaban siete inmigrantes subsaharianos, trasladados al puerto de la ciudad autónoma.
Por otro lado, un juzgado ha reabierto la causa por la muerte de un inmigrante senegalés a quien la Guardia Civil de Ceuta, presuntamente, pinchó el salvavidas cuando intentaba entrar en la ciudad y se ahogó porque no sabía nadar, tras la condena a España del Comité Contra la Tortura de la ONU. El abogado del Estado se opuso.

Jordi Pujol defiende que en Catalunya "cabe todo el mundo" con o sin independencia


El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol ha defendido este miércoles que en Catalunya, sea o no independiente, "cabe todo el mundo", en alusión a las declaraciones del expresidente de la Junta de Extremadura Guillermo Fernández Vara, quien instó a la Generalitat a devolver a los extremeños que emigraron en caso de conseguir la independencia.
En un artículo publicado por el Centre d'Estudis Jordi Pujol recogido por Europa Press, el expresidente asegura que los extremeños se desplazaron al territorio catalán "por razones no imputables a Catalunya, y aquí, ellos y sus familias --hijos y nietos-- se han establecido y se sienten de aquí".
Ha celebrado que "la vieja ilusión que algunos políticos españoles habían tenido de que la inmigración borraría la personalidad de Catalunya ha fracasado", y ha puesto de relieve la conciliación cotidiana entre catalanoparlantes y castellanohablantes.
Según Pujol, es evidente que una gran parte del crecimiento de la población de Catalunya durante el siglo XX ha sido gracias a la inmigración, siendo fruto de esta realidad una gran parte de la sociedad actual, aunque esto no ha influido negativamente en la cohesión social.
Ha añadido que la actitud de los catalanes ha permitido que en Catalunya "haya convivencia y mezcla, cohesión y respeto", algo que también debería ser así en un país independiente, según ha hecho hincapié el expresidente.
MÁS ALLÁ DEL LUGAR DE NACIMIENTO
"Catalunya solo es viable consolidando la mezcla y la integración, la convivencia, el respeto entre todos y un proyecto común", ha subrayado, recordando que ser catalán va más allá del lugar de nacimiento, de la lengua y de los antepasados.
Pujol ha añadido que, tras la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut y de la política practicada por los partidos españoles, "se está imponiendo un marco institucional, financiero y social que hace inviable Catalunya como una sociedad de progreso".
Esto ha hecho que, según el expresidente, "mucha gente en el país haya virado ostensiblemente hacia la independencia en una Catalunya de la que no debería irse ningún catalán".

El país que no elegimos

Los inmigrantes que llegamos a Catalunya pensando que aterrizábamos en un país llamado España hoy podemos dormir más tranquilos. Desde el Govern de la Generalitat nos anuncian que ningún inmigrante será expulsado, que el cambio de país, en el supuesto de producirse, no afectará a los extranjeros que se ya se han instalado en Catalunya: 1,2 millones de personas, el 17% de la población. 

Los inmigrantes que vivimos en Catalunya ya podremos conciliar el sueño al saber que no habrá expulsiones masivas, porque, según Artur Mas, “aquí no sobra nadie”. Nuestros dirigentes políticos nos aseguran que el día en que amanezcamos en un país diferente al que elegimos, sólo pagaremos impuestos para mantener un Estado y no dos, como lo hacemos actualmente. 

Nuestro president nos ha dibujado un horizonte idílico: la independencia nos traerá más renta, mejores servicios y no sufriremos los recortes similares a los que se ha visto obligado a aplicar porque 'España nos roba' --o nos vuelve a robar en el caso de los inmigrantes--. 

Pero todo el escenario de prosperidad y libertad, toda esa maqueta de mundo ideal Disney, se desmorona cuando los líderes de CiU muestran su faceta más desenfada e informal. “Si la inmigración latinoamericana se mezcla con los catalanes, será el fin de Catalunya”, dijo Jordi Pujol en unas jornadas universitarias de verano hace ya una década. 

Pocos meses antes, su esposa, Marta Ferrusola, había abundado en las ideas de su marido en una conferencia en Girona con mujeres de la tercera edad. “La inmigración que ahora llega tiene una cultura distinta y una religión distinta y quieren que se les respete”, dijo en un acto público en 2001 que causó gran polémica en la prensa. “Si los catalanes no nos preocupamos de Catalunya, los otros nos la destruirán”, agregó. 

Pero ahora, con un serio planteamiento separatista sobre la agenda política catalana, los otros, es decir, nosotros, los de afuera, los inmigrantes, los que hicimos peligrar la identidad catalana hace una década, también estamos llamados a abrazar la bandera independentista. “El estado opresor ha intentado que los inmigrantes hispanohablantes hagan retroceder nuestra lengua pero han fracasado”, explica la Asamblea Nacional Catalana. “Se tiene que incorporar a los que han escogido Catalunya como su lugar, a la lucha por la independencia”, añade. 

Pero, hasta donde tengo noticias, ningún inmigrante latinoamericano se ha sentido presionado por el 'Estado español' para utilizar su lengua materna. Algo diferente sucedió durante la pasada legislatura catalana cuando el anterior Secretari per a la Inmigració, Oriol Amorós (ERC), obligó a las entidades latinoamericanas a firmar una cláusula para utilizar el catalán como lengua oficial en sus fiestas patrias. La mayoría de las entidades, dependientes de subvenciones oficiales, accedió a renunciar al uso de su lengua propia durante sus celebraciones, en las que –curiosamente-- se conmemora la independencia de España. 

Ahora Jordi Pujol, con el Estado propio más cerca, recuerda que, para ser buenos patriotas, los catalanes no deben dirigirse a los inmigrantes en castellano, sino en catalán. Muchos latinoamericanos en Catalunya, la mayoría enamorados de la arquitectura, de los paisajes y de la vida abierta y cosmopolita de esta tierra, asistimos a una confrontación con el resto de España en la que tenemos mucho que perder. 

A pesar de que nadie nos consulte y que a pocos les importe, la Catalunya que vigila la lengua que utilizamos en nuestras fiestas, con nuestros vecinos o la que usamos para enamorarnos no es el lugar donde queremos vivir. Ése es el país que no elegimos.

Fuentes: http://www.economiadigital.es

viernes, 19 de octubre de 2012

Inmigrantes llegados a la vendimia desbordan a los servicios sociales

La acuciante crisis económica y las escasas oportunidades laborales han motivado que este año se haya registrado una importante llegada de trabajadores extranjeras a Aranda y la comarca al ‘olor ‘ de la vendimia esperanzados de conseguir un contrato de trabajo al menos por unos días. Una ‘avalancha’ muy superior a la de otras campañas y en la que a diferencia de  años anteriores muchos han llegado con una mano delante y otra detrás lo que, por sorpresivo, ha desbordado a los diferentes colectivos implicados en la prestación de servicios sociales de la capital ribereña al no haber previsto ningún operativo para este tipo de contingencia.
La voz de alarma la daban fuentes de la Policía Local que reconocían a DB que por primera vez se ha detectado un número importante de estos inmigrantes que se ha visto obligado a pernoctar al raso en la calle y que ya antes del amanecer se arremolinan en busca de amo en los principales ‘puntos de contratación’ de la ciudad: los Jardines de Don Diego, la confluencia de las calles Burgo de Osma y Antonio y Manuel Cebas y la gasolinera de Tamaca.
Desde Cruz Roja corroboran esta preocupación situación  desvelando que la petición de ayuda por carecer de recursos se ha llegado a multiplicar por 10 respecto a anteriores campañas de recolección de uva y eso que la vendimia aún no se ha generalizado.  «Es el primer año que detecto esto. Siempre llega gente a vendimiar y otros años han venido dos o tres personas a ver si les podíamos dejar una manta y demás. Pero éste hay un aumento considerable. Han venido más de una veintena y les hemos dado mantas, leche, magdalenas, algún bocata...», explica Silvia Cebrecos, trabajadora social de la ONG.
 Los extranjeros aspirantes a vendimiadores comenzaron a llegar a la capital ribereña el lunes24 de septiembre puesto que como la fecha de inicio de vendimia no es algo concreto, hay quienes prefieren ‘madrugar’ para tener más posibilidades. Según Cebrecos la mayoría son temporeros marroquíes y argelinos con permiso permanente de trabajo, procedentes del Sur -Jaen, Almería, , Huelva, Murcia...- que  van por el país haciendo las diferentes campañas agrícolas.

DESESPERADOS. Unos inmigrantes en una situación angustiosa, ya que si permanecen ciertotiempo inactivos corren el riesgo de perder el permiso de trabajo. «La gente está desesperada. Se viene sin nada y están durmiendo en parques, en la calle, en casas abandonadas y están en una situación lamentable», relata la trabajadora social .
Cebrecos indica que hasta ahora no habían alertado a los Servicios Sociales municipales confiando en que esta semana ya se normalizara todo, puesto que a los primeros que ayudaron ya se han colocado, pero el goteo continua.
Sin embargo el gran peso de este imprevisto contingente lo está asumiendo directamente Cáritas Interparroquial, donde según sus datos desde el 26 de septiembre se está atendiendo a una media de 25 personas diarias gracias al sobre esfuerzo de sus técnicos y a la colaboración de voluntarios de la ONG de la Iglesia.   
«Otros años no se ha dado esta situación. Nosotros buenamente estamos haciendo lo que podemos. No es nuestra responsabilidad pero estamos apechugando. Les estamos facilitando que se duchen, ropa, comida al mediodía, desayuno... pero nos está desbordando», asegura Nélida González, trabajadora social de Cáritas. Y advierte de que el problema es que si la semana que viene esta gente no se engancha a alguna cuadrilla de vendimiadores  «no sé que va a pasar».
En su opinión, viendo lo que está ocurriendo y ya para sucesivas campañas, sería necesario establecer una coordinación entre el Ayuntamiento, Cáritas, organizaciones agrarias que llevan el tema de temporeros e incluso los bodegueros para ver la posibilidad de darles algún servicio como se hace en otras zonas. «Tendríamos que hablarlo entre diferentes organismos para en el futuro saber un poco cómo realizarlo, bien contar con alguna instalación municipal donde puedan alojarse para pasar la noche... No lo sé».
Los técnicos han alertado de la situación a la dirección de Cáritas que ya ha solicitado una reunión con los responsables municipales.

Fuentes: http://www.diariodeburgos.es

Detenido el patrón de una patera con 24 inmigrantes en Algeciras


La Policía Nacional ha detenido en Algeciras (Cádiz) a un hombre de 28 años de origen subsahariano como supuesto patrón de una patera que llegó a finales del pasado mes de septiembre a las costas de Motril con 24 inmigrantes a bordo.
Según ha informado la Comisaría local en un comunicado, la actuación se ha desarrollado en el marco de la Operación Archi, que presumía la existencia de una organización criminal, con base en Marruecos y dedicada a la introducción ilegal de inmigrantes vía marítima, compuesta por individuos marroquíes y subsaharianos.
Tras su llegada a las costas de Motril, la expedición de inmigrantes fue trasladada por orden de un Juzgado de Instrucción de Motril al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Algeciras, donde la Policía Nacional tuvo la sospecha de que uno de los miembros de la organización internacional clandestina y encargado de pilotar la embarcación pudiera estar internado en dicho centro.
La investigación policial llegó hasta la identificación de la citada persona, que responde a las iniciales M.M., natural de Benin y de 28 años.
Los testigos narraban en sus manifestaciones los pormenores de su travesía por el mar, afirmando que el estado de la mar fue empeorando a medida que se acercaban a las costas españolas, temiendo incluso por sus vidas, ya que pudieron volcar en numerosas ocasiones debido al exceso de ocupantes.
La Policía ha destacado en el comunicado que este tipo de embarcaciones son aptas para un máximo de cuatro o cinco ocupantes, mientras que en la patera interceptada viajaban 24 personas, dos de ellas menores de edad, teniendo que pagar cada inmigrante 1.200 euros por una plaza en la misma.
Además, destacan que los inmigrantes son constantemente amenazados de muerte, tanto ellos como los familiares que se encuentran en los asentamientos ubicados en los bosques cercanos a la localidad marroquí de Nador, a la espera de que la organización criminal le indique el momento preciso para iniciar su viaje en patera.
Uno de los testigos llegó a confesar a la Policía que, como no sabía nadar, se había confeccionado una especie de salvavidas con un neumático viejo, con el que pretendía salvar la vida en caso de naufragio.
El detenido ha sido puesto a disposición del juzgado de instrucción número 3 de Algeciras.










El empeoramiento de la crisis no frena la llegada de extranjeros con permiso de residencia


Aumentaron en la provincia de Salamanca durante el primer semestre de este año. Rumanos, búlgaros y marroquíes representan la mitad de los inmigrantes


La crisis ha dado la vuelta a la situación de los inmigrantes con permiso de residencia. Si desde 2007 hasta 2011 éstos decidieron emigrar desde sus países de origen por el delicado escenario en el que se encontraban y en busca de una vida mejor, la realidad habla de que el empeoramiento económico y social en España ha provocado un frenazo de esa tendencia en el primer semestre de este año y la cifra se ha mantenido casi intacta en relación al periodo correspondiente a entre enero y junio del pasado ejercicio.
 
Las causas de este viraje de la población extranjera responden, probablemente, a la situación económica y social de España, con lo que muchos de los inmigrantes que preveían llegar para buscar trabajo y asentarse en su territorio prefieran ahora quedarse en su país de origen. Como sucede en los últimos años, los colectivos búlgaro, rumano y marroquí se erigen como los que mayor peso representan entre los extranjeros de la Comunidad, principalmente desde que se reconoció el libre movimiento a través del viejo continente el 1 de enero de 2007 de los dos primeros.
 
En cinco de las nueve provincias creció el número de inmigrantes. Destaca el caso de Zamora, con un 4,72 por ciento más en los seis primeros meses, hasta los 11.200, seguida de Salamanca, con un 2,28 por ciento (18.906 personas), Valladolid, con un 2,01 por ciento de incremento (36.293), Palencia, con un 1,3 de aumento (8.273) y Soria, con un 0,69 por ciento más (10.374 extranjeros). Por el contrario, decrecieron en Burgos un 1,77 por ciento, hasta situarse en los 37.075 inmigrantes, en Segovia, un 1,16, con 25.481 personas, y en Ávila y León, con un 0,3 y un 0,1 por ciento menos, respectivamente, hasta los 15.844 y 25.686 personas. En total, su presencia está bastante repartida por todo el territorio de la Comunidad, pero especialmente se encuentran asentados en Burgos y Valladolid, las provincias más industrializadas, con 37.075 y 36.293 personas. Entre ambas representan cuatro de cada diez extranjeros de la región.
 
Por provincias, el número de ciudadanos procedentes del estado rumano creció en siete de las nueve de la región. Solo descendió en Ávila, hasta los 4.117, y en Burgos, con un total de 10.031, que no obstante es donde más población de este país vive. Por detrás aparece Valladolid, con 7.855, y Segovia, con 5.542. Algo diferente ocurre con los ciudadanos búlgaros, que aumentan en cuatro provincias (León, Soria, Valladolid y Zamora) y descienden en cinco (Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca y Segovia). En este caso, la mayor concentración se encuentra en Valladolid (8.327), seguida de Segovia (7.481) y Burgos (5.821).

España perderá un millón de habitantes en esta década porque se marcha la gente


Los inmigrantes retornan a sus países de origen

Muchos españoles buscarán trabajo en el extranjero


El Ministerio de Empleo y Seguridad Social estima que España perderá casi un millón de habitantes en lo que resta de década porque la emigración de ciudadanos al exterior será mucho más acusada que la llegada de inmigrantes, y eso, aunque calculan que 450.000 personas entrarán en el país de aquí a 2020 todos los años.
Así lo recoge el Informe Informe Económico Financiero a los Presupuestos de la Seguridad Social de 2013 elaborado en el departamento que dirige Fátima Báñez, un documento que analiza "los datos demográficos y de mercado de trabajo  fundamentales para la evaluación delSistema", en el que se ha basado el Ejecutivo para asignar su partida presupuestaria.
Con datos del Instituto Nacional de Estadística, Empleo explica que la migración exterior constituye "el componente más volátil e incierto del devenir demográfico futuro", como muestra el descenso experimentado respecto de épocas anteriores en los años 2011 y 2012, caída que el ministerio atribuye "fundamentalmente" a la crisis econonómica".
Con todo, para el periodo 2011-2020 estima un flujo en torno a los 450.000 inmigrantes anuales y calcula que la emigración superará esta cifra, "resultando con ello un saldo migratorio negativo, llegando a acumular una reducción de la población en esta década de 945.000 personas", tal y como reza el informe.
Esta no es la única variable de descenso poblacional que se tiene en cuenta para diseñar los presupuestos, aunque sí la que reportará una mayor pérdida de habitantes al país, según el documento del Ministerio de Empleo.
Entra en juego el crecimiento vegetativo, que el informe prevé en descenso progresivo hasta alcanzar un saldo anual de 19.969 personas menos en 2020.
"A partir de 2008 ha cambiado la tendencia del saldo vegetativo como consecuencia del descenso de los nacimientos y el incremento de defunciones.
En la década de los años 20 posiblemente el saldo sea negativo", concluye el documento del Ministerio de Empleo.
Sobre los nacimientos, apunta que serán un 4,7 por ciento menos en esta década que en la anterior, de manera que serán 396.000 en 2020, un 18,1 por ciento menos que en 2010, a pesar de que la tasa de fecundidad se mantendrá "ligeramente favorable".
Según explica, este descenso de nacimientos vendrá "determinado por la reducción del efectivo de mujeres en edad fértil".
Por otro lado, apunta que "el envejecimiento poblacional determinará un incremento del número de fallecimientos en los próximos años" y, en concreto, las defunciones en la próxima década "serán un 7,8% más que las habidas entre 2001 y 2010".