domingo, 3 de febrero de 2013

Camino de vuelta

Llegaron con la alegría triste que produce emigrar a otro país y el corazón en vilo. El plan era buscar trabajo a través de alguien más o menos conocido (un pariente, el amigo de un amigo, un simple paisano) y salir adelante en un país lleno de extranjeros con esa valentía algo suicida a la que se aferran muchas personas cuando nada tienen que perder. Sin embargo, ahora, casi siete años después, Néstor Fares; su mujer, Laura Beatriz Durán, y sus tres hijos, Guillermo, Martín y Valentín, se encuentran haciendo cola en el mostrador del aeropuerto de Barajas para facturar cinco valijas rumbo a San Rafael (Argentina).
“Vinimos sin saber nada, para estar un tiempito, no más, aprovechando que mi señora tenía familia en Roquetas de Mar (Almería)”, rememora Néstor Fares al lado de los kilos de recuerdos que se lleva para Mendoza (Argentina). “Y durante un tiempo, viste, me fue bien y trabajé de pintor, en el campo, de mecánico, en la construcción... Pero hace dos años se me acabó el trabajo y ya me quedé sin plata para el alquiler. La fortuna que tuvimos es que un muchacho español nos prestó una casa de invernadero, pero que es una casa, donde hemos estado hasta ahora”, esto es, hasta noviembre del 2012, cuando Cruz Roja Española les sufragó los pasajes de avión para que pudieran retornar a su país.
Desde el año 2000 hasta el 2011, España pasó de tener algo menos de un millón de extranjeros a contabilizar casi seis, y se convirtió en el segundo país del mundo (tras EE.UU.) en recibir proporcionalmente más inmigrantes y dando lugar a lo que algunos sociólogos llamaron “el sueño español”. A saber: un lugar donde sobraba el trabajo, en el que se agasajaba a los forasteros con “la hipoteca de bienvenida” y no tan racista como otros países más acostumbrados y, en ese sentido, más reacios a recibir a gente de fuera. Tanto es así que si el american dream lo protagonizaron los italianos, polacos e irlandeses que emigraron a EE.UU en los siglos XIX y XX, el “sueño español” recayó fundamentalmente en los sudamericanos, africanos y europeos del Este que decidieron emigrar a España a comienzos del siglo XXI.
Sin embargo, desde el 2010, la crisis económica se está cobrando las cabezas de los más débiles y obligando a casi medio millón de extranjeros a abandonar España cada año, aunque, paradójicamente, otros 400.000 sigan viniendo y protagonizando historias cargadas de épica con un final muy desigual. Así, mientras siguen llegando más rumanos, pakistaníes, marroquíes y chinos, se están yendo los sudamericanos, hasta representar prácticamente el 50% de las salidas.
Uno de los que se quieren marchar es Juan Esteban Molina, un ecuatoriano de 35 años que llegó en el 2002. “Vine como todos, por la falta de trabajo, por la bancarrota, porque tuvimos un gobierno que mejor olvidar. Allí entonces estaba la vida como aquí ahora. Bueno, para algunos…”, ironiza, mientras se calienta las manos con una taza humeante en una cafetería próxima ala Puertadel Sol de Madrid, donde acaba de hacerse una foto que huele a despedida junto a su mujer, Marjorie Llano, y su hijo Steven, de 19 meses.
“En Ecuador me buscaba la vida en los autobuses vendiendo chavelitas (galletas). Es bonito acordarse de esos tiempos. No me da vergüenza”, dice este ecuatoriano mirando a los ojos. Recuerdo que mi hermano me llamaba por teléfono y me decía: ‘Vente a España, que la cosa está buena’. Hasta que un día me mandó el billete de avión junto con unos mocasines negritos”.
“Al llegar, tenía 140 euros en el bolsillo, así que me pasé 15 días durmiendo en un parque que hay en la zona de Ventas. Cada día iba gastando moneditas… Cuando llamaba a casa le contaba a mi papá que estaba haciendo medio algo... En Cáritas me daban comidita, pero por la noche pasaba frío y me dolían las rodillas, porque la manta no me alcanzaba hasta los pies, hasta que un día, un muchacho español, al verme dormir así en el parque, me trajo un saco de dormir. ¡Ah, cómo me alivió! Actualmente, vivo con mis cuñadas en Parla. Lo que pasa es que el piso está hipotecado. Y mi suegro, aunque lo disimula, está hasta el cuello con eso”, confiesa.
A partir de ahí, Juan Esteban Molina comienza a relatar su currículum laboral en España, desde que consiguió su primer empleo, para el que tuvo que hacerse pasar por oficial de obra (ese mismo día le descubrieron...), hasta su último trabajito de mensajero (le pagaban 60 céntimos por cada trayecto en moto, con la gasolina a su cargo).
“Mi primer trabajo fue de peón albañil: bajar escombros, picar... Un tiempo después trabajé en los túneles de Miraflores y ganaba 1.800 euros al mes. Recuerdo que cada semana me llamaban de los bancos para animarme a comprar una casa. ¡Menos mal que me ganaron la pereza y el sueño! Pero, de repente, empezó a torcerse todo y ya me quedé sin trabajo”, dice bajando la vista.
“Al principio, lo que más me sorprendió fue que la gente era muy amable. La notaba como sincera, no había ningún tipo de… Pero la cosa ha cambiado. No es lo mismo. Ahora te empiezan a clasear (clasificar), y cuando dices que eres de Ecuador, parece que caigas mal, con desprecio”, concluye. Agrega que tan pronto como consiga tramitar el cobro de los 600 euros que percibe del paro en Ecuador, se sumará a los, por ejemplo, 54.330 compatriotas que ya regresaron al país andino en el 2011.
Ahmed Alaanti, un marroquí de 40 años nacido en Chauen, vive en Las Quemadas (Córdoba). “Llegué a España en el2004. Miúltimo trabajo fue dar de comer a diez conejos una semana sí y otra semana no. El dueño me daba 50 euros al mes. Pero ahora ya no tengo qué hacer aquí. Todo son problemas, y cada día peor”, reconoce este hombre de origen rural que, al igual que el 50,7% de los 783.137 marroquíes que viven en España, no tiene trabajo.
“Vivo en una chabola, pero cuando llueve, todo se moja. Cada día voy a buscar hierro y chatarra. Me pagan 20 céntimos el kilo”, revela, tras explicar con su trabajoso castellano que en cuanto le sea posible se marchará a Tetuán para intentar vender verdura en algún puesto ambulante.
Sin embargo, pese a que este reportaje sólo recoge testimonios de personas que están a punto de regresar a sus países o de viajar a otros nuevos (EE.UU., Reino Unido, Suiza y Canadá son algunos de los más citados), es de justicia reseñar que hay seis millones de historias (tantas como inmigrantes llegados a España) y que muchas acaban bien. Pero no acostumbra a ser el caso de los últimos en llegar, como ocurre con la burbuja ­inmobiliaria.
Por ejemplo, Helcy Maribel Ferrera, una hondureña de 26 años, madre de Yolan Isabel y Helcy Noemí, aterrizó en España en el 2011, cuando la crisis económica ensuciaba las portadas de los periódicos. Nacida en Cantarranas, como se sigue llamando a San Juan de las Flores por mucho que en 1889 el obispo fray Juan de Jesús Zepeda le cambiara el nombre, la mujer prepara el equipaje para regresar a Honduras con la sensación de haber desperdiciado una de sus últimas balas.
“Las cosas nunca son tan sencillas como parecen. Mi idea era venir tres años y regresar. Quería conseguir 250.000 lempiras (el equivalente a 4.830 euros) para levantar una casa, porque no tengo un compañero o un esposo que me ayude”, indica desde Salt (Girona), donde ha residido hasta la fecha.
“Me voy un poco mal, con un regusto amargo. La prima que tengo en España me pagó el billete y me dijo que se lo devolviera con lo que ganara, pero no le he podido reembolsar el dinero, así que me voy con la deuda de 1.500 euros”, confiesa.
“Yo en este país sufrí mucho. Gracias a la Cruz Roja tuve arroz, macarrones, leche, salsa, aceite, lentejas, zumo… De los 120 euros que ganaba al mes, mandaba 100 para mis dos hijas y para mi madre, que se quedaron allá, así que me quedaban 14 euros, porque el envío me costaba seis”, revela. Lo repite: pasaba el mes con 14 euros.
“Yo antes sembraba maíz, cortaba chile, lavaba camote (batata), abonaba… En el campo se pagan 120 lempiras (4,60 euros) por jornada”, indica Helcy Maribel Ferrera, aportando luz al hecho de que en el 2011 (ya con la crisis)todavía llegaran a España 457.650 inmigrantes. “En la maleta me llevo un trajecito para cada niña, un bolso para mi madre y otro para mí”, revela, empleando seis escuetos segundos en detallar los obsequios con los que regresa después de pasar 15 meses en España.
Si se trata de hacer las maletas, en el 2009 se presentó la exposición itinerante Memoria gráfica de la emigración española, en una de cuyas fotos estelares se observaba a un grupo de trabajadores con la maleta de madera en el suelo a punto de emigrar a Bélgica en 1957 o de huir del franquismo hacia México, Brasil o Argentina o simplemente de la pobreza, como hicieron entre 1882 y 1930 un total de 3.297.312 españoles. Unas imágenes que contrastan con los estereotipos xenófobos que circulan por España acerca de los inmigrantes –“nos quitan el trabajo”, “hacen bajar los salarios”...– por más que todos los estudios realizados no sustenten estas leyendas urbanas. Sin embargo, desde el 2011 el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) refleja un rechazo creciente a la presencia de extranjeros, hasta el punto de que casi el 60% de los españoles (siete puntos más que en el 2008) se muestra convencido de que los inmigrantes reciben más de lo que aportan, acaparan las ayudas sociales y abusan de la sanidad pública.
Pese a estos tópicos callejeros, los inmigrantes manifiestan que los españoles son menos racistas que los europeos del norte y, en términos generales, se muestran satisfechos con el trato que reciben. Hasta tal extremo llega esa gratitud que, por ejemplo, donan sus órganos en un porcentaje mucho mayor que en sus países de origen, como destacó en junio del 2012 el director dela Organización Nacionalde Trasplantes, Rafael Matesanz. “Es un mensaje muy esperanzador porque ningún otro país de Europa lo ha conseguido. Hemos debido de hacer algo distinto”, aventuró.
De hacer caso a las encuestas, los colombianos son de los que más a gusto se sienten. No obstante, desde que comenzó la crisis muchos regresan a su país sin un solo peso en el bolsillo. “Es el retorno sin gloria de los emigrantes”, señala un locutor de Caracol Televisión para referirse a ellos. “Los inmigrantes que vuelven son un estorbo, incluso para sus familias”, interviene Álvaro Zuleta, un filósofo colombiano que vive en España, donde presidela Asociación Socio-Culturaly de Cooperación al Desarrollo por Colombia e Iberoamérica (Aculco) . “El que se fue, se fue, y tiene aceptación cuando está fuera, pero cuando regresa sin dinero y encima trae otros valores, nota que ya no cabe”, constata.
A juzgar por lo que cuenta José Edgar Gutiérrez, no parece que sea su caso. Nacido a unos 20 kilómetrosde Cali (Colombia), este hombre de 50 años tuvo el buen criterio de no vender el taller de confección de ropa con el que se ganaba la vida en su país. “Allí están mis máquinas”, suspira aliviado mientras introduce sus enseres en la maleta con la que viajará a Colombia, bajo la atenta mirada de su mujer, que se queda un año más en España para continuar con el tratamiento que sigue contra el cáncer.
“Me marcho al no poder encontrar trabajo estable. Yo, en verdad, nunca pensé en venir, ni tampoco lo deseaba… Lo que sucedió es que mi mujer se vino acá a limpiar pisos y, para no perder la relación, tuve que seguirla... Ella me convenció”, reconoce Gutiérrez, triste por separarse de su mujer y de Alicante.
De hecho, la historia de los 175 millones de personas que se estima que en su día abandonaron en el mundo su tierra natal para probar suerte en otro sitio es la historia también del desgarro del adiós y de la nostalgia por los seres queridos. Algunos psicólogos se refieren a este proceso como “duelo migratorio”, por guardar relación con una pérdida (la pérdida de la familia, o de la lengua materna o de los amigos de la infancia, de paisajes cargados de recuerdos…).
Incluso aunque las familias se reagrupen, es habitual que algunos asuntos tengan difícil solución. Es el caso de Alexandru Marian Bica, un joven de 25 años que ha decidido quedarse a vivir en Barcelona, pese a que sus padres regresaron a Rumanía en junio del 2012.
“A mi padre le ofrecieron en el 2003 venir a trabajar a España con un contrato de soldador ganando el doble de lo que ganaba, y aceptó. Recuerdo que cada verano venía cargado de regalos. Así que, cuando mi madre perdió su empleo en la fábrica de vidrio de Rumanía en la que trabajó durante 20 años, decidió reunirse con él en Ripollet (Barcelona). Eso fue en el 2006. En el 2008 llegué yo. Yo ya quería venir tres años antes, pero mis padres me dijeron que primero acabara mis estudios en la universidad y que después ya veríamos. Y aquí estoy”, cuenta sonriente Alexandru, que ahora trabaja en una taberna vasca en el centro histórico de Barcelona.
Aunque hasta el año 2000 el colectivo rumano apenas aparecía en las estadísticas oficiales de inmigración, con 6.410 empadronados en España, en enero del 2008 los rumanos residentes en España sumaban ya 704.227 personas. Entre las posibles razones para explicar este éxodo masivo, el Estudio sobre la inmigración rumana en España, dirigido por Ramón Tamames, Miguel Pajares, Rogelio Pérez y Felipe Debasa, apunta que, en Rumanía, hacia el año 2000 los salarios más bajos comenzaron a recortarse todavía más, hasta situarse en el 2006 entre los 100 y 200 euros (la media en el país son unos 350 euros), mientras que los precios no cesaban de subir. A raíz de ello, tres millones de rumanos decidieron irse a vivir al extranjero, sobre todo a Italia y España (donde podría haber, a finales del 2012, unos 900.000).
Si en la época de vacas gordas muchos inmigrantes tenían por costumbre mandar dinero a su país, ahora empieza a suceder lo contrario. Los expertos se refieren a este fenómeno como “remesas inversas”. Es decir, para poder seguir pagando la hipoteca en España, algunos inmigrantes (sobre todo, sudamericanos) venden las propiedades que tienen en sus países de origen o recurren a la ayuda de familiares para no perder lo poco que tienen aquí.
“¡No te lo pierdas: me ayudan ellos en lugar de yo!”, exclama Imelda Locuna, guineana de 46 años. “Me mandan 300 euros, 250, 400… lo que pueden cada mes. Los africanos tenemos familias muy grandes y siempre nos ayudamos”, recuerda.
En realidad, la historia de esta mujer daría para un libro: la primera vez que visitó España lo hizo como directora del orfanato de las misioneras de María Inmaculada de Malabo (la capital de Guinea Ecuatorial). Y, efectivamente, en la foto que muestra se la ve vestida de monja. De hecho, vino a España para tratarse de los fuertes dolores de cabeza que sufría, pero, una vez aquí, se sintió desatendida por su congregación religiosa y decidió colgar los hábitos. Un tiempo después conoció al padre de sus dos hijos. “Pero no dejé de creer en Dios. Sigo con mis creencias”, precisa para evitar malentendidos.
“Lo que más me gusta de España es que puedes andar tranquila por la calle, aunque también es verdad que me han robado varias veces el bolso en el metro... España, en general, es un país acogedor, pero a veces te dicen cosas. En Bon Preu (una cadena catalana de supermercados) fui la primera mujer negra en trabajar allí. Recuerdo que un día un cliente le preguntó al encargado: ‘¿No has encontrado a ningún español, que tienes que contratar a una negra?’. Pero el jefe me dijo: ‘Tú tranquila, no hagas caso’. En esta empresa me ayudaron mucho. También a veces por la calle me gritan: ‘Vete a tu país’, y yo les digo: ‘Mi país es este’, porque yo me siento española, aunque no tenga la nacionalidad”, cuenta.
Cada inmigrante tiene una historia que contar. Rosa Otiniano Andrade, peruana de 41 años nacida en Trujillo (en la costa norte) llegó a España en el 2003, tres años después que su esposo, Frany, quien, tras trabajar en la construcción durante varios años, decidió montar en el 2008 su propia empresa: Món Vertical (mundo vertical, en catalán). Sin embargo, en el 2010 Frany viajó a Perú y, cuando se disponía a regresar, le intervinieron en el aeropuerto de Lima dos chaquetas de cuero llenas de cocaína “que un paisano –asegura Rosa Otiniano– con el que mi marido había jugado al fútbol le pidió por favor que se llevara”. Está en prisión (este año saldrá). La empresa ya no existe, y su mujer ahora limpia pisos. Está ahorrando dinero para regresar junto a sus dos hijos que viven en Perú (el mediano ha permanecido junto a ella durante este tiempo).
Rafal Hetman, un joven periodista polaco que colabora con la Gazeta Wyborcza, abandonó España en el 2011, adonde llegó siguiendo la estela de Ryszard Kapuscinski, el autor de ÉbanoEl Sha y Viajes con Heródoto, como paso previo para viajar a Sudamérica. El pasado otoño regresó a España para cubrir las elecciones autonómicas catalanas y reiterar su admiración a Penélope Cruz y Pedro Almodóvar. “Me marché de Barcelona con la sensación de no haber podido realizar mis planes. Mi idea ahora es vivir y trabajar en Polonia. Creo que mi país ahora mismo está mejor, pero cada invierno sueño con regresar”, resopla.
Por último, Tom Hardy también se marcha a Londres. En su caso no es tanto la necesidad imperiosa de conseguir dinero como algo más intangible. “Yo aquí estoy contento, pero no quiero arrepentirme de no haber vuelto. Mi intención es estar el año que viene junto a mis amigos ingleses que ganan mucho más dinero que yo y sentir esa presión”, explica.
“Siempre que les digo a mis amigos ingleses que vivo en Barcelona, ellos dicen: ‘I’m so jealous’ (qué envidia), ‘I wish I lived there’ (ojalá yo también viviera allí)…, como si estuviera en el paraíso, pero también soy consciente de que piensan que soy un vagabundo... La gente que quiere ganar dinero y mejorar profesionalmente no se viene a vivir a España. Muchas personas necesitan en su vida la perspectiva de ir progresando”, señala Hardy en un perfecto castellano (para tratarse de un inglés…).
No se irá solo a vivir a Camden Town (el barrio donde residirá), sino que le acompañará su novia, catalana, que pasará a convertirse en una inmigrante más, como cada vez más españoles. Las últimas palabras de Tom Hardy expresan el sentir unánime de las personas que han participado en este reportaje: “Me voy triste. Ahora que me quedan pocos días para partir, siento nostalgia de muchísimas cosas y veo las calles de Barcelona de otra manera. Siento la melancolía de quien está a punto de perder algo… Es fácil decir que volveré, pero ahora mismo no puedo asegurarlo. Lo único que puedo decir es que noto que se está acabando un periodo de mi vida y que comienza otro”.


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El entusiasmo de los inmigrantes da brillo a la Copa de África


ohannesburgo, 1 feb (EFE).- El entusiasmo de los cientos de miles de inmigrantes de todo el continente africano que viven en Sudáfrica anima la Copa de África, tras el fin de una primera ronda con los estadios medio vacíos y poca repercusión en la calle.
Banderas de todos los países del continente ondean los días de partido en los barrios en los que viven las comunidades refugiadas o emigradas a Sudáfrica, una especie de Estados Unidos de África donde muchos africanos pobres o perseguidos han empezado una nueva vida.
En Johannesburgo, la primera ciudad del país, las camisetas verdes de las Águilas de Nigeria dominan en el céntrico barrio de Hillbrow, con fama de ser el más peligroso de esta urbe fundada en torno a las minas de oro.
"Quiero ver ganar a Nigeria en la final de Johannesburgo. Hillbrow será una locura", dice a EFE Joseph, un joven inmigrante nigeriano que llegó a Sudáfrica hace cinco años.
Pegado a Hillbrow está el antiguo centro financiero de la ciudad, de Sudáfrica y de todo el continente, el CBD (Central Bussiness District.
A los pies de los rascacielos y en medio del bullicio de sus calles mandan allí las coloridas banderas etíopes.
Miles de tenderos y comerciantes de ese país cuelgan las enseñas a las puertas de sus negocios, donde venden camisetas de todas las selecciones del continente y las célebres "vuvuzelas" para animar a los equipos.
Etiopía perdió esta semana ante Nigeria y cayó eliminada de la competición, pero los etíopes siguen vistiendo con orgullo uniformes y gorros del equipo nacional o camisetas con estampas del último emperador etíope, Haile Selassie, y del cantante jamaicano y seguidor de Selassie, Bob Marley.
"Teníamos un grupo difícil y lo hemos hecho muy bien, la próxima Copa de África será la nuestra", dice detrás del mostrador de su tienda el comerciante etíope Marian, después de la digna actuación de su selección ante la potente Nigeria.
"Y con un entrenador de nuestro país, somos el único equipo que no ha traído un entrenador blanco", añade con orgullo el tendero.
En el puesto de parafernalia rastafari de un etíope en la calle de Jeffe trabaja Fortunate, un joven ghanés que espera ver ganar a su selección su quinta Copa de África.
"Lo mejor es el ambiente en el CBD, todos los equipos tienen sus seguidores y el que queda eliminado elige otro y sigue disfrutando, porque los africanos estamos locos por el fútbol", cuenta a EFE Fortunate.
Ghana se enfrentará en los cuartos de final, que empiezan este fin de semana, al equipo revelación del torneo, Cabo Verde.
El combinado de esta excolonia portuguesa, de sólo medio millón de habitantes, contará con el apoyo de buena parte de los amplias comunidades también lusófonas de Angola y Mozambique en Sudáfrica.
"Apoyé a Angola y, aunque ellos nos eliminaron, ahora voy con Cabo Verde, y también con Sudáfrica, que así tengo más opciones de ganar", se ríe la mozambiqueña Florinda mientras un peluquero le hace trenzas en plena calle.
Una de las banderas con más presencia en el CBD es la vistosa enseña turquesa y roja de la República Democrática del Congo (RDC).
Los congoleses también habrán de buscarse otro equipo para la fase de cuartos, que empieza este sábado, y la mayoría apostará por la selección del país anfitrión.
Sudáfrica se clasificó para cuartos al empatar contra Marruecos en la recta final de un agónico partido disputado en Durban.
Las televisiones del país austral repiten sin cesar las imágenes del seleccionador de los Bafana Bafana (nombre con el que se conoce popularmente al equipo de Sudáfrica), Grodon Igesund, celebrando eufórico el gol del empate y el pase a cuartos.
La calificación ha desatado el optimismo de los hinchas locales, que de repente confían en un equipo plano pero voluntarioso y con mucha fe.
Las camisetas amarillas de los Bafana Bafana ganan presencia en las calles del centro, y los vendedores de banderas en los semáforos han visto crecer sus ventas ante el partido de cuartos del sábado que enfrentará a Sudáfrica y Mali. EFE
fuentes http://www.diariovasco.com

viernes, 1 de febrero de 2013

Robledo de Chavela impide empadronarse a los inmigrantes sin trabajo y sin prestación


30-01-2013 - MDO/ EP - Fotografías: MDO (Archivo)
El alcalde de Robledo de Chavela, Mario de la Fuente, ha admitido este miércoles que el Ayuntamiento impide empadronarse a los inmigrantes sin trabajo y sin prestación, y ha asegurado que él está en su derecho de mantener esa política, que considera amparada "en parte" por la Ley de Extranjería.
"No voy a empadronar a aquel que venga a gorronear de las arcas municipales", ha afirmado en referencia a la información publicada este miércoles por 'El País' sobre el caso de la cubana Odalys Chamizo, a quien se le denegó el pasado jueves el empadronamiento por no tener trabajo.

De la Fuente ha señalado que la Ley de Extranjería "es bastante clara" al respecto, en referencia a los requisitos de entrada al país en calidad de turista, y que exige, entre otras cosas, una cantidad determinada de dinero al día para permanecer en el país durante un máximo de tres meses. Sin embargo, el padrón no está sujeto a estos requisitos.

Preguntado sobre los inmigrantes que han perdido su trabajo por la crisis económica, ha dicho que aquéllos que están cobrando la prestación se están empadronando, y sobre los que han agotado ya la prestación por desempleo se ha preguntado "qué pintan en España". "Si les corresponde paro, que se lo paguen el tiempo que sea, y si no, que se vayan", ha agregado.

Asimismo, ha subrayado la necesidad de que haya "más vigilancia" para evitar que los extranjeros 'sin papeles' vayan de municipio en municipio para empadronarse, con el fin de recibir ayudas municipales, y que las comunidades autónomas contrasten los datos.

Conversación con Fermosel y Victoria
De la Fuente ha indicado que este miércoles se han puesto en contacto el consejero de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Jesús Fermosel, y el portavoz del Gobierno regional y consejero de Presidencia y Justicia, Salvador Victoria, para pedirle que empadrone a todos los inmigrantes.

Desde la Consejería de Asuntos Sociales han confirmado que Fermosel ha llamado al alcalde de Robledo de Chavela para "instarle" a que cumpla la ley sobre el padrón, aunque son conscientes de que es una competencia municipal.

Por su parte, Victoria ha afirmado esta mañana en los pasillos de la Asamblea de Madrid que esta cuestión es "ajena al Gobierno regional, ya que entra dentro de las competencias del Ayuntamiento".

Actitud "xenófoba"
La secretaria de Migración y Cooperación del Partido Socialista de Madrid (PSM),Noelia Martínez, ha criticado este miércoles la actitud "xenófoba" del alcalde de Robledo de Chavela. . 

Después de conocer estos hechos, Martínez ha criticado en un comunicado, la "hipocresía, las contradicciones y la xenofobia que rige en el PP, que en Madrid es capaz de someter a votación la designación de una calle con el nombre de un disidente cubano mientras en municipios donde gobierna, como en Robledo de Chavela, se niega el empadronamiento a un residente cubano, incumpliendo claramente la Ley".

Por su parte, el portavoz de Inmigración de IU en la Asamblea de Madrid,Mauricio Valiente, ha pedido este miércoles la comparecencia del consejero de Asuntos Sociales de la Comunidad, Jesús Fermosel, "ante la reiterada actuación ilegal y xenófoba" del alcalde de Robledo de Chavela.

Valiente ha afirmado en un comunicado que el alcalde de Robledo de Chavela, "más allá del incumplimiento legal de su obligación de empadronar, ha realizado manifestaciones racistas y xenófobas".

Finalmente, el portavoz de IU ha recordado que en la Consejería de Asuntos Sociales existe un Observatorio contra el Racismo y la Intolerancia y ha opinado que "es importante conocer la realidad, ya que es una premisa para poder cambiar las cosas", pero "las palabras no bastan", sino que "hacen falta además voluntad política y hechos concretos".
fuentes http://www.madridiario.es

Además de inmigrantes somos seres humanos´


Además de inmigrantes somos seres humanos´


 "Aquí es según el carácter que tengan los funcionarios cada día", asegura una mujer sudamericana que hace cola en la oficina de Extranjería de Campo de Mirra de Alicante. La imagen de sus funcionarios, en lo que a comportamiento se refiere, ha quedado en entredicho tras las polémicas imágenes que ha publicado hoy este medio, en la que se puede ver a un par de ellos tratando de manera indebida a algunos inmigrantes. No obstante, las opiniones de los usuarios son dispares. Por ejemplo, esta misma mujer señala que la cosa va a días, "hay algunos en los que todo ha ido muy bien y otros en los que me he tenido que ir de follón que había aquí montado".
Otra compatriota suya asegura que los follones, sobre todo, se generan con los marroquíes, con los que se pasan "un poquito" los funcionarios de la oficina. "También muchas veces llegan las dos y después de que te hayas pasado aquí un montón de horas, te dicen: 'Venga, a tu casa'. Tienen que pensar que además de inmigrantes somos personas. Un poco de humanidad", denuncia la mujer.
Por contra, un marroquí que se encuentra a poca distancia de ella dice que a él, en las tres veces que ha acudido para arreglar papeles, siempre le han tratado bien.
En lo que muchos de ellos coinciden es que el problema en esta oficina no es la agresividad verbal con la que puedan tratar o no a los usuarios, sino la falta de organización que existe. "No puede ser que tengas que perder medio día para hacer una gestión", asegura otro árabe.
Toda esta situación se podrá resolver si, como ha anunciado hoy el subdelegado del Gobierno en Alicante, Alberto Martínez, se implanta a partir de hoy la cita previa para evitar las colas.

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El Gobierno abre una investigación sobre las vejaciones a inmigrantes en la oficina de Extranjería


El azar quiso ayer que la publicación en este diario de un vídeo reflejando insultos y malos modos de dos agentes a inmigrantes en la oficina de Extranjería de Campo de Mirra coincidiera con la convocatoria por parte de la subdelegación del Gobierno de una reunión con asociaciones de inmigrantes y colegios profesionales para anunciar la puesta en marcha, por fin, de un sistema de cita previa a través de internet destinado a acabar con las colas en estas dependencias. La borrasca por la publicación del vídeo obligó al subdelegado del Gobierno, Alberto Martínez, a aludir a esta cuestión nada más iniciarse la reunión y anunciar la apertura de una investigación para analizar el comportamiento de algunos agentes.
Martínez defendió en todo momento la actuación de la policía que calificó de "ejemplar", aunque admitió que "ante colas masivas, con gente preocupada, se producen encontronazos y puede haber algún funcionario que tenga una actuación distinta a la que se espera de él". Ante estos hechos, el subdelegado anunció la apertura de una investigación: "Se investigará y, si es necesario, se aplicará un correctivo", dijo a los medios de comunicación poco antes de abandonar la reunión que se celebró en el Instituto Social de la Marina. Con todo, Alberto Martínez intentó quitar hierro a las salidas de tono de algunos policías insistiendo en que "son situaciones desagradables que se dan por la afluencia de muchas personas que tienen que esperar muchas horas en la calle y por ello hemos adoptado medidas", en referencia a la cita previa por internet anunciada ayer para la expedición de la tarjeta de identidad de Extranjero, el TIE, que se realiza en las oficinas de Campo de Mirra.
El subdelegado aseguró que con la implantación de la cita previa se acabará paulatinamente con las colas en la oficina de Extranjería que en la actualidad obligan a decenas de personas incluso a dormir en la calle para poder coger cita. "Entre el 10 y el 11 de febrero ya se van a empezar a dar las citas a través de internet y así nadie tendrá que ir cuando no toca evitándose las aglomeraciones actuales y las horas de cola", señaló, para añadir que "confío en que con este sistema podremos resolver el problema en 15 días".
El motivo de la reunión de ayer era informar a policías, asociaciones de extranjeros en Alicante, representantes de colegios profesionales relacionados con temas de Extranjería y organizaciones de ayuda a los inmigrantes, de la puesta en marcha de este sistema, así como recabar su colaboración para informar lo antes posible a los extranjeros que necesiten su tarjeta de identidad de que ya no hace falta llevarse el colchón y la manta a la puerta de la oficina de Campo de Mirra. "Os pedimos que nos ayudéis a difundir la implantación de este nuevo sistema para que se solucionen los problemas lo antes posible", solicitó el subdelegado del Gobierno al medio centenar de personas que acudieron a la reunión, añadiendo que "con este sistema el extranjero podrá estar más tranquilo porque con el justificante de haber solicitado la cita previa hay constancia del inicio de los trámites y no tendrá más que presentarse cuando se le cite".
El sistema estará activo el 31 de enero, asignándose las primeras citas el 11 de febrero. Alberto Martínez avisó de que "a partir de ese momento no se atenderá a las personas que carezcan de cita previa, salvo circunstancias excepcionales acreditadas". Para paliar la falta de información de los usuarios, entre el 31 de enero y el 8 de febrero se seguirá manteniendo el servicio como hasta ahora, informando a su vez del nuevo sistema. En este sentido, desde la oficina de Extranjería se expresó ayer la esperanza de que el proceso se resuelva lo antes posible dados los conflictos surgidos por las colas. Uno de los funcionarios de forma gráfica llegó a indicar que "no quiero ni pensar en tener que estar así diez días más".
Reacciones
La puesta en marcha del sistema de cita previa fue bien acogida por los asistentes a la reunión así como por las entidades de ayuda a los inmigrantes. Hamady y Malick, de la asociación de senegaleses en Alicante, expresaron su satisfacción por la entrada en vigor de un sistema que permita ahorrarse las interminables colas al tiempo que lamentaban cómo son tratados en ocasiones los inmigrantes en la oficina de Extranjería.
Desde Cruz Roja y Cáritas también se consideraron positivas estas medidas. Con respecto al maltrato verbal de algunos funcionarios, desde Cruz Roja se señaló que "son múltiples los obstáculos a los que las personas inmigrantes han de enfrentarse: desconocimiento del entorno y la cultura del país, falta de redes de apoyo, en algunos casos desconocimiento del idioma, dificultades para el acceso a un empleo, vivienda o asistencia sanitaria, el racismo y la xenofobia, etc. Conscientes de ello, desde Cruz Roja intentamos favorecer su plena integración". Desde Cáritas, por otra parte, se indicó que "los casos de maltrato son esporádicos pero pedimos que no se produzcan", para añadir que "es cierto que muchos españoles se quejan de los inmigrantes sin pensar que es gente que se está buscando la vida, igual que ahora están haciendo muchos jóvenes españoles fuera".
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) señaló por su parte, que la solución a las aglomeraciones en las dependencias de Campo de Mirra pasa por resolver la cita previa. Según el secretario provincial Miguel Ángel Rojas, en Campo de Mirra "hay unas aglomeraciones que provocan tensiones entre los responsables de seguridad y las personas que hacen la cola y esta tensión puede conducir a actuaciones inadecuadas por ambas partes", de ahí que el sindicato reclame una solución urgente para que desaparezcan estas colas.
Número a través de internet a partir del 11 de febrero
El nuevo sistema de cita previa se aplicará a los procedimientos de renovación de las tarjetas de larga duración, que hasta la fecha no tienen cita previa, así como a los arraigos laborales, visados de entrada y resto de procedimientos que hasta ahora no tenían cita. El extranjero solicitará la cita por Internet a la Oficina de Extranjería en las páginas: www.consultor.com/oue y www.consultorga.com . El sistema ofrecerá justificante inmediato de la petición que prueba el inicio del procedimiento de solicitud de la tarjeta. El sistema empezará a funcionar hoy aunque hasta el día 11 de febrero no se asignarán las primeras citas. Una vez cursada la petición desde cualquier dispositivo con acceso a internet, la subdelegación citará a los usuarios en ámbitos horarios de mañana o tarde de un día concreto. Con el fin de explicar el procedimiento, la subdelegación ha lanzado folletos informativos en cinco idiomas: Español, inglés, francés, ruso y árabe.
fuentes http://www.diarioinformacion.com

Urgencias no factura la asistencia a inmigrantes irregulares que "alegan no tener recursos", según Vera


La consejera de Salud del Gobierno foral, Marta Vera, ha afirmado que en el servicio de Urgencias del Complejo Hospitalario de Navarra no se factura la asistencia a inmigrantes irregulares que "alegan que no tienen recursos económicos".
Vera ha explicado que "si las personas alegan que no tienen recursos económicos se les invita a hablar con la trabajadora social del hospital o bien con la persona que está en el centro de salud que por domicilio le pudiera corresponder".
Esas asistencias, ha añadido, "se facturan y se les explica que deben solicitar la tarjeta correspondiente a personas sin recursos, y en el caso de que ya se hubiera emitido la pre-factura, se procede a anularla".
La consejera Marta Vera ha comparecido este jueves en el Parlamento de Navarra para informar sobre la actuación del departamento de Salud con respecto a la atención en Urgencias a inmigrantes sin papeles, a petición del grupo del PSN.
Vera, que ha asegurado que en el servicio de Urgencias del CHN "se presta atención en igualdad de condiciones a todas las personas que precisan atención sanitaria urgente", ha indicado que desde el servicio de Admisión de Urgencias "no se puede detectar si la persona que no tiene ningún documento de identificación es un inmigrante en situación irregular".
En consecuencia, ha añadido, "se envía la información a pre-facturación, desde donde, "siempre de forma posterior a la atención sanitaria, se comprueba que no tiene la tarjeta individual sanitaria y se le solicita que acredite si es beneficiario de la Seguridad Social o poseedor de un seguro privado o de viaje".
La consejera ha expuesto que, "en cualquiera de estos casos, se espera a que la persona atendida se comunique con la unidad de pre-facturación para saber si tienen algún seguro que cubra su asistencia, para lo que tienen un plazo de diez días".
Vera ha insistido en que en Navarra "no se está incumpliendo" la asistencia sanitaria de urgencia por enfermedad grave o accidente a personas inmigrantes sin papeles, así como la asistencia al embarazo, parto y postparto.
"no marear" a los inmigrantes sin papeles
En el turno de intervención de los grupos, la parlamentaria del PSN Maite Esporrín ha recalcado que "la atención a los inmigrantes sin papeles es un derecho humano", por lo que desde su grupo lo van a defender. Además, ha abogado por "no marear de esta manera" a los inmigrantes sin papeles, que si no realizan el trámite pertinente, "pasan a ser deudores".
Por su parte, la parlamentaria de UPN Carmen Ferrer ha valorado que en la Comunidad foral "se sigue atendiendo a los inmigrantes sin papeles igual que antes".
Por el contrario, la representante de Bildu Bakartxo Ruiz ha afirmado que no se cree que "se esté atendiendo a todas las personas en Navarra". Además, ha advertido de que "la prefacturación está produciendo un efecto disuasorio", que puede conllevar problemas de "salud pública".
En la misma línea, la parlamentaria de NaBai Asun Fernández de Garaialde ha insistido en que en Navarra "no se atiende a todas las personas por igual", de modo que "se deja a personas excluidas" de la asistencia sanitaria.
El 'popular' Enrique Martín de Marcos ha indicado que "puede resultar engorroso" el procedimiento para la anluación de la factura. En todo caso, ha rechazado que produzca "un efecto disuasorio".
Por último, la representante de I-E Marisa de Simón ha defendido la asistencia sanitaria a personas inmigrantes 'sin papeles' y se ha mostrado "convencida" de que "pronto los tribunales nos darán la razón" en este ámbito y "el Estado y Navarra tendrán que recular".
fuentes http://www.20minutos.es

Navarra seguirá prestando atención a inmigrantes irregulares pese a la decisión del TC


El Gobierno de Navarra ha adelantado que va a "seguir prestando" atención sanitaria a los inmigrantes irregulares, después de que este martes el Tribunal Constitucional decidiera suspender el decreto foral aprobado por el Gobierno para regular el acceso a la atención sanitaria en la Comunidad foral.
La vicepresidenta primera del Gobierno, Lourdes Goicoechea, ha destacado que "desde el momento cero" en que se planteó la cuestión de la atención a los 'sin papeles' el Ejecutivo foral "tuvo claro el planteamiento, que era atender a estas personas, y en aras a nuestro autogobierno se buscó un mecanismo para poder hacerlo efectivo y así lo mantenemos".
"Haremos todo lo que sea necesario, y desde luego que la atención se va a seguir prestando, tal y como desde el primer momento" decidió el Gobierno, ha agregado.
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fuentes http://www.20minutos.es