lunes, 29 de abril de 2013

ONGs respaldan al líder opositor de Melilla por abrir las puertas de su casa a 40 inmigrantes que saltaron la valla


MELILLA, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -
   Organizaciones no gubernamentales como Pro Derechos de la Infancia (Prodein) y Asociación Pro Derechos Humanos (APDH) han salido en defensa del líder de la oposición en la Asamblea y presidente de Coalición por Melilla (CPM), Mustafa Aberchán, por su acción con los inmigrantes la noche del pasado jueves, cuando les abrió la puerta de su casa mientras eran interceptados por la Guardia Civil después de saltar la valla con Marruecos.
   Así, y ante la lluvia de críticas que está recibiendo Aberchán de sectores políticos y ciudadanos, estas ONGs han defendido que atendiera a los subsaharianos cuando se hallaban en la puerta de domicilio, algunos heridos y con asfixia, tras saltar la valla.
   Para la APDH resulta "estrafalaria la crítica que se pueda hacer a un médico por asistir, y más en su domicilio particular, a unas personas que necesitaban de su atención; es más, cuestionar su actuación atendiendo a sus circunstancias sociales e íntimas supone un grave atentado a su dignidad".
   Por su parte, Prodein subraya que "en los tiempos que corren es difícil comunicar que un político ha actuado con el corazón y no pensando en el bolsillo". "El jueves un político de Melilla se dejó llevar por el corazón en lugar de la barriga o el bolsillo; acogió en su casa de Melilla a los inmigrantes que estaban en la puerta de su casa e hizo lo imposible por garantizar el cumplimiento de la legislación española en estas tierras híbridas", ha destacado.
   Sin embargo critican que Aberchán, por realizar esta acción, "ahora tiene que pagar un precio por salirse del redil". Ante las denuncias que le puedan presentar el Gobierno o sindicatos policiales, Prodein advierte que "somos muchos los ciudadanos de Melilla que le vamos a apoyar".

Los sindicatos policiales niegan actuación "salvaje" contra los inmigrantes de Melilla y piden denunciar a Aberchán


SUP, UFP, CEP y AUGC han negado este sábado una "actuación salvaje" de los agentes en la entrada masiva de inmigrantes a Melilla de esta semana y no descartan acciones judiciales contra el expresidente de Melilla, Mustafa Aberchán, por realizar esta afirmación y por acoger en su hogar a 40 inmigrantes cuando las fuerzas de seguridad intentaban detenerlos.
A través de un comunicado de prensa conjunto, los sindicatos y asociaciones representativos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han instado al Ministerio Fiscal y Ministerio del Interior "a que el primero abra diligencias de oficio y el segundo se persone en defensa del honor de sus funcionarios".
Asimismo, estas organizaciones afirman que se reservan el derecho de acudir a los tribunales si se deduce que alguien pudiera haber vulnerado el artículo 318 Bis del Código Penal que dice textualmente: "El que, directa o indirectamente, promueva, favorezca o facilite el tráfico ilegal o la inmigración clandestina de personas desde, en tránsito o con destino a España, o con destino a otro país de la Unión Europea, será castigado con la pena de cuatro a ocho años de prisión".
Estos sindicatos afirman que "sabemos de primera mano que en ningún momento estas personas (los inmigrantes que asaltaron la valla de Melilla y se refugiaron en la casa de Aberchán) han sido agredidas por los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado".
En cambio aseguran que "sí nos consta que algunos funcionarios han sido agredidos por estas personas, por lo que se puede deducir que algunos políticos mienten de forma descarada y sin pretexto, por lo que exigimos la inmediata corrección de las declaraciones manifestando salvajes agresiones, porque los funcionarios no respondemos al perfil de salvaje, actuando siempre como la ley mandata en cada caso", han señalado en referencia a unas manifestaciones del líder del principal partido de la oposición, Mustafa Aberchán (Coalición Melilla).
Por estas actuaciones recientes, anteriores y venideras, creen que es importante reformar la actual Ley de Extranjería, "sobre todo en el apartado de devoluciones de inmigrantes que tantos beneficio les está dando a las mafias, que trafican con los ya mencionados inmigrantes".
SUP, UFP,CEP y AUGC, además, lanzan varias preguntas al aire, al plantearse "¿cómo se entiende que se produce el señalado salto cuando los efectivos de la Guardia Civil estén efectuando el relevo, es que quizás alguien les mantuvo informados?". Asimismo, cuestionan "¿por qué las cámaras de televisión están apostadas a la hora del famoso salto grabando toda la movida, afortunadamente para nosotros, ya que de las imágenes se deduce que no existe ningún maltrato policial?".
De igual modo apuntan "¿por qué los mencionados subsaharianos corren todos hacia un mismo domicilio en la calle Cometa (el domicilio de Aberchán) sin ningún tipo de error, cuando en otras ocasiones lo que hacen es dispersarse por la ciudad?, ¿es que acaso les guiaba algún GPS?".
Por último, señalan que "¿por qué los representantes de las ONG de la ciudad se encontraban a la misma hora y en el mismo lugar que los inmigrantes, hablamos de las 23,00 horas aproximadamente, casualidades de la vida?", concluyen.

Inmigrantes en la crisis


Corría el año 2001 cuando Marta Ferrusola, esposa del entonces presidente Jordi Pujol, se lamentaba en Girona: “El problema es que las ayudas solo sirven para los inmigrantes que acaban de llegar. Tienen poca cosa, pero lo único que tienen son hijos”. Al poco, Heribert Barrera, dirigente histórico de Esquerra Republicana, advertía contra un exceso de población, sobre todo si era de origen inmigrante: “Veo el futuro un poco negro \[sic\]. Si continúan las corrientes migratorias actuales, Cataluña desaparecerá”. Y agregaba que cuando “el señor Jörg Haider líder ultra austriaco, fallecido en 2008] dice que en Austria hay demasiados extranjeros no está haciendo ninguna proclama racista”.
Pero semejante comité de bienvenida económico-identitario no amilanó a los inmigrantes. Eran épocas de vacas gordas. Esa fue la causa del crecimiento de población, por cierto no atribuible ni a la doctrina pujolista de los tres hijos por pareja “nativa”, ni tampoco al “efecto llamada” de la regularización de inmigrantes, que, según el apocalíptico Jaime Mayor Oreja, iba a dejar a los buenos españoles en taparrabos y a arrebatarles la asistencia sanitaria. Lo que sucedía era sencillamente que España y Cataluña generaban todavía riqueza y empleo y eso movilizaba las aspiraciones de hombres y mujeres de países pobres. En estas batallas andaba metida una parte de la clase política mientras, en la vida real, Cataluña pasaba de 6.361.365 habitantes en 2001 a 7.570.908 en 2012.
Ahora las cosas van cambiando. Según el último padrón, en enero de 2013, 32.302 extranjeros han abandonado Cataluña que, con la crisis, está dejando de ser El Dorado. Los inmigrantes, antes primeros beneficiarios de las ayudas sociales, de acuerdo con la doctrina Ferrusola, han pasado a ser los primeros perjudicados por los recortes. No es ningún secreto que la austeridad que practican los gobiernos europeos hace sus primeras muescas gracias a los eslabones más débiles. Los inmigrantes han sido la expresión inicial y sangrante de la crisis por el hecho de haber desempeñado los empleos peor remunerados y menos cualificados. Eso los ha convertido en presas fáciles en primera línea de fuego. Los ha dejado en el heroico y honorífico rol de fusileros del mercado laboral.
Una de las enseñanzas de la actual crisis es mostrar lo poco que cuesta convertirse en emigrante. Desde 2011 hasta mediados de 2012, un total de 117.000 ciudadanos españoles buscaron mejor suerte en otros países y no siempre en los empleos que les correspondería por su cualificación profesional. La culpa es de esa insaciable destrucción de puestos de trabajo (Cataluña está en los 902.300 parados), que muestra una de sus caras más crueles cuando a los inmigrantes se les niega asistencia sanitaria o al carecer de empleo se les veta el acceso al permiso de residencia, lo que deja también a sus hijos en situación precaria. En los últimos tres años, 1.500 menores se han quedado sin renovación en Cataluña, lo que acarrea problemas a la hora de acceder a becas, cambio de escuela o de nivel educativo. El paro entre los inmigrantes, que suponen el 15,7% de la población catalana, asciende al 41% del colectivo, solo superado por el desempleo de los jóvenes de entre 16 y 24 años, que alcanza al 52,7% según la última EPA.
O sea que con los datos en la mano los inmigrantes ya no están en situación de aprovecharse de ayudas, ni de las rentas mínimas de inserción, sino que además se van. Francesc Xavier Mena, ex consejero de Ocupación del anterior Gobierno de Artur Mas, tejió la leyenda del inmigrante ocioso que cobraba la renta mínima de inserción mientras se daba la buena vida en las montañas del Rif gracias al laborioso pueblo catalán. Tras el estandarte de la eficacia administrativa y del respeto al dinero público, el objetivo de Mena era recortar la partida dirigida al eslabón más débil y sin derecho a voto para ofrecerlo al altar de la austeridad.
La inmigración, la primera línea de fusileros, está diezmada, pero el resto del ejército de mano de obra no está mucho mejor. Las pensiones, el último sostén que evita la fractura social, corren riesgo —a la espera de conocer la letra pequeña del pack de “novedades tributarias” que prepara Rajoy— de ser víctimas del fundamentalismo de mercado en un momento especialmente grave: el 45,4% de los parados catalanes ya no cobra ningún tipo de prestación de desempleo. Mientras, las reformas económicas se obstinan en el dogmatismo de no dar crédito a la realidad.

El Gobierno valora el ingreso en la cárcel de cinco inmigrantes que accedieron a Melilla usando cuchillos y palos


El presidente de Melilla, Juan José Imbroda (PP), ha señalado que "se ha actuado de forma adecuada" con el encarcelamiento de los cinco inmigrantes subsaharianos detenidos tras desembarcar de una patera después de emplear cuchillos y palos de grandes dimensiones para atacar los guardias civiles que salieron a su paso. Otros diez inmigrantes aún se encuentran huidos desde el domingo y se les busca para su detención.
Imbroda ha reiterado este martes que la "expulsión inmediata" es la única vía posible para aquellos inmigrantes que entran violentamente a territorio nacional porque afirma que "una persona no accede a un país a buscar trabajo con palos y cuchillos".
Por ello ha demandado una reforma de la Ley de Extranjería para contemplar este tipo de casos, en los que sin papeles intentan penetrar irregularmente en el país usando la violencia, y contemplar así la expulsión inmediata.
Por su parte, el delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, ha calificado de "inadmisible" que los inmigrantes llegaran provistos de palos y cuchillos para enfrentarse agresivamente a los miembros de la Guardia Civil y ha señalado que este tipo de actitudes "exigen de una respuesta legal en combinación con el acuerdo de cooperación entre España y Marruecos para la regulación de los flujos migratorios".
El Barkani ha indicado además que deben tomarse medidas a varias bandas para evitar entradas violentas como la de los ocupantes de esta última patera, que ocasionaron lesiones a seis guardias civiles, tres los cuales se encuentran por tal motivo de baja médica. El delegado del Gobierno ha reiterado la necesidad de preveer en la Ley de Extranjería los supuestos de entrada violenta en territorio nacional.
Las dos principales autoridades de Melilla se han manifestado de este modo después de conocerse que cinco inmigrantes, a los que se le imputa un presunto delito de atentado contra la autoridad, ingresaran en prisión durante la jornada del lunes por decisión de la titular del Juzgado de Instrucción nº 3, después de tomar declaración tanto a los imputados como a los guardias civiles de servicio que resultaron agredidos. En total, seis agentes de los que tres han recibido baja médica por "cervicalgias, contusiones varias y cortes en las manos".
Los inmigrantes ingresados en prisión forman parte del grupo de 15 que el domingo por la mañana arribó a Melilla a bordo de una patera que embistió contra la patrullera de los Servicios Marítimos de la Guardia Civil. Provistos de cuchillos y palos, los inmigrantes, todos ellos varones aparentemente adultos, desatendieron en todo momento las indicaciones de los agentes y se enfrentaron a ellos de forma extremadamente agresiva.

Los inmigrantes abandonan Asturias


«España ya no es lo que era» hace trece años, cuando el colombiano Henry Rodríguez decidió instalarse en Asturias. La empresa en la que trabajaba cerró en noviembre, el paro no le alcanza y si todavía no tiene las maletas hechas ni sacados los billetes de vuelta es porque quiere esperar a negociar con el banco la cancelación de la hipoteca de su piso en Oviedo. Pero la decisión está tomada. Henry vuelve a Colombia. Su desesperación sirve para ilustrar la de todo un colectivo al que la crisis empuja de vuelta a casa. Su gesto de contrariedad pone rostro a la estadística: el número de inmigrantes residentes en la región ha descendido por primera vez después de una década y media de incremento continuado.
Asturias tiene este año, según el avance del padrón divulgado esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE), menos extranjeros que el pasado y eso no había sucedido nunca desde finales de los años noventa. La curva sostenidamente ascendente de la población foránea en el Principado acaba de quebrarse de pronto. Se ha detenido, a 1 de enero de 2013, en 48.310 residentes extranjeros, que son 2.517 menos que el año anterior y menos que nunca desde 2009, que sitúan en el cinco por ciento la caída interanual y sirven para contabilizar el avance de la falla económica en la región. En las cifras globales del país, el descenso viene de atrás, ya se veía en los dos últimos recuentos. Asturias, con sus cifras reducidas de habitantes inmigrantes y su condición de tercera comunidad española con un porcentaje más bajo de residentes extranjeros -el 4,5 por ciento, frente al 11,7 de la media nacional-, acaba de sumarse a la tendencia.
Este descenso de 2013, el primero desde que hay memoria estadística publicada (1998), explica muchas cosas acerca de esta crisis que en el Principado, hasta ahora, sólo había repercutido sobre el número de inmigrantes con una cierta relajación en su ritmo de incremento. Según la interpretación de Juan José Palacios, secretario de política social y cooperación del sindicato Comisiones Obreras, la resistencia de los guarismos de Asturias en los últimos tres años se explica «como consecuencia de la emigración procedente de otras zonas de España. La crisis, sobre todo la de la construcción, golpeó más severamente en otras zonas de España, especialmente en toda la franja levantina, y eso hizo que al principio mucha gente decidiese marcharse a sitios relativamente más tranquilos a buscarse la vida».
Asturias pudo haber parecido eso durante un tiempo, pero ya no. De aquel aluvión de la época de bonanza, cuando los extranjeros registrados en el Principado crecían a razón de hasta 8.000 en un año -de 2007 a 2008-, se ha pasado definitivamente a este movimiento inverso, al inicio de un lento retorno que empieza a tener reflejo estadístico en el padrón. También alcanza el fenómeno ya a esta región de que nunca ha sido lugar prioritario de refugio de inmigrantes, acaso por una estructura laboral donde el protagonismo de la industria, interpreta Juan José Palacios, reduce la demanda de mano de obra extranjera.
El resorte que pone en marcha el proceso de retorno se localiza en el oscurecimiento de las oportunidades en esta «tierra prometida», cuyo influjo indujo a cruzar el Atlántico a miles de personas, pero también en la mejoría en algunos de los países suministradores de inmigrantes. Como quiera que de un tiempo a esta parte el mundo se ha dado la vuelta, ahora muchos deciden desandar el camino. Palacios lo ve en el sindicato: «En Brasil, por ejemplo, ahora hay mucha obra pública, por eso casi todos los varones brasileños vinculados a la construcción están volviendo a su país. Ecuador también crece y en Colombia, a medida que se calma el clima de inseguridad y se acerca la paz, va habiendo trabajo. La gente que ha hecho aquí un dinero y se queda sin empleo regresa a probar». No desciende aún el porcentaje de rumanos, la comunidad foránea más numerosa del Principado, y como lo que manda aquí es en buena medida la situación del país de origen, en la colonia de extranjeros residentes en Asturias «aumenta el peso de la Unión Europea y disminuye el del resto del mundo».
En términos generales, pronostica Palacios, su número mengua y seguirá bajando si no cambian muchas cosas. «La caída de este año ha sido bastante acusada para venir de números positivos y creemos que el bajón va a ser aún más pronunciado en los próximos años, porque en los últimos tres o cuatro los datos de actividad y destrucción de empleo han sido bastante peores en Asturias que en el conjunto del país». Por no hablar de la amenaza de algunos efectos colaterales. «Muchos de los que han fracasado aquí se quedan colgados, malviviendo. La gente tiene verdaderos problemas para renovar los permisos de residencia y eso nos llevará a mayores niveles de irregularidad documental. También a que la gente se ofrezca al poco trabajo que pueda haber en condiciones más precarias y a un empeoramiento de la situación del mercado laboral».

martes, 23 de abril de 2013

Heridos seis guardias civiles por inmigrantes que llegaron en patera a Melilla


Melilla. (EFE).- Una patera ha llegado hoy a una playa de Melilla con 15 inmigrantes a bordo, todos ellos varones, que han mostrado una actitud agresiva contra los agentes de la Guardia Civil, seis de los cuales han resultado heridos al tratar de interceptarlos.
Según ha informado la Delegación del Gobierno en una nota, la embarcación ha llegado a la playa de San Lorenzo sobre las 10.50 horas, minutos después de que fuera avistada por la Guardia Civil.
Los inmigrantes portaban palos y cuchillos, y mostraron una actitud "abiertamente violenta", desatendiendo todos los requerimientos de los agentes, lo que impidió que la embarcación pudiera ser interceptada en el mar.
Los subsaharianos mantuvieron la misma actitud nada más poner pie en la playa, enfrentándose "con agresividad a los agentes" de las patrullas de la Guardia Civil que los esperaban en tierra.
Cinco de los inmigrantes fueron interceptados y retenidos, pero los diez restantes lograron salir huyendo en distintas direcciones hacia el interior de Melilla.
Los seis guardias civiles atendidos en urgencias presentaban contusiones y magulladuras, dos de los cuales requerirán, posiblemente, la baja médica.
Asimismo, se ha atendido también a dos inmigrantes, según la Delegación del Gobierno.


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Siete inmigrantes alcanzan una de las Islas Chafarinas en una pequeña lancha


Melilla, 21 abr (EFE).- Siete inmigrantes de origen subsahariano, dos de ellos mujeres, han conseguido llegar en una pequeña lancha a la Isla del Congreso, ubicada dentro del archipiélago de Chafarinas, situado a unas 27 millas náuticas de Melilla y a unos 4 kilómetros de la costa marroquí.
egún ha informado hoy la Delegación del Gobierno en una nota, la llegada de estos inmigrantes se produjo el pasado viernes, utilizando para ello una embarcación neumática provista de un pequeño motor.
Los inmigrantes están siendo atendidos por los efectivos de la guarnición militar que se encuentran destacados en Chafarinas.
Fuentes de la Delegación del Gobierno han dicho a Efe que no se va a dar ninguna nueva información de la situación de estos inmigrantes, al menos hasta mañana.
La llegada de inmigrantes a islotes y peñones de soberanía española fue una de las nuevas vías de entrada utilizadas por las mafias en 2012.
El caso más importante se produjo en la Isla de Tierra, a donde arribaron en dos grupos unos 80 subsaharianos, la mayoría de los cuales fueron devueltos a Marruecos.
A lo largo del pasado año, 208 inmigrantes utilizaron esta vía de entrada a través de los peñones e islotes.